Con veladoras y flores despiden a maestras de Michoacán ultim4das por estudiante
El asfalto de la calle Francisco Villa, donde se ubica la preparatoria Anton Makarento en Lázaro Cárdenas, Michoacán, se transformó la noche de este martes en un altar de duelo y resistencia.
Entre el aroma de las flores y el titileo de cientos de veladoras, la comunidad estudiantil, docentes y habitantes intentaron encontrar un consuelo ante la tragedia que arrebató la vida a dos profesoras, víctimas de un ataque armado dentro de su propio espacio de trabajo.
¿Cómo se dio el noble gesto en memoria de las docentes?
Alrededor de las 19:00 horas, el silencio se apoderó del exterior de la Preparatoria "Antón Makarenko". Sin necesidad de una convocatoria formal, el flujo de personas fue constante.
Alumnos con el uniforme escolar, colegas que compartieron aulas con las víctimas y familiares con el rostro desencajado, se acercaron a la entrada principal para depositar arreglos florales y encender cirios.
El acto, cargado de una profunda tristeza, buscó dignificar la memoria de dos mujeres cuya vocación fue truncada por la violencia.
Mientras las llamas de las velas iluminaban la fachada de la institución, el peso de los hechos ocurridos horas antes seguía presente en la conversación colectiva. El ataque, presuntamente perpetrado por un estudiante de apenas 15 años, dejó una herida profunda en el tejido social del municipio.
Según los reportes oficiales, el joven ingresó al plantel portando un fusil de alto poder calibre 5.56, con el cual efectuó las detonaciones que terminaron con la vida de ambas maestras en distintos puntos del inmueble.
La escena de las ofrendas en la vía pública contrastó con la rigidez del acordonamiento policial que aún resguardaba el sitio.
La intervención de las autoridades, tras los reportes al 911, derivó en la detención del menor, a quien se le aseguraron más de 40 cartuchos útiles. Sin embargo, para quienes acudieron a colocar una flor, la prioridad no era el proceso judicial, sino el respeto y la despedida.
Este homenaje espontáneo marcó un momento de unidad en medio del impacto psicológico que generó la evacuación del plantel y el despliegue de seguridad.
Las veladoras encendidas frente a la Makarenko no solo recordaron a las profesoras como profesionales de la educación, sino como pilares de una comunidad que hoy llora una pérdida irreparable, exigiendo, entre rezos y flores, que las aulas vuelvan a ser espacios de paz.
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